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Quiénes Somos

Somos una iglesia en la Ciudad de México que busca glorificar a Dios por sobre todas las cosas, a través de una adoración y enseñanza bíblica centradas en Cristo.

Somos una iglesia que procura hacer discípulos de Cristo, enseñándoles todo el consejo de Dios por medio de la predicación expositiva de la Palabra.

Somos una comunidad de pecadores que hemos sido salvados por gracia mediante la fe en el Señor Jesucristo. De lo anterior toma nombre nuestra iglesia: Comunidad Bíblica de la Gracia.

Somos una iglesia que se adhiere a la Confesión Bautista de Fe de 1689, destacando la centralidad de Cristo, la suficiencia de las Escrituras, la necesidad de la comunidad cristiana y la predicación del evangelio, convencidos de que la proclamación de este mensaje transforma vidas y capacita a los creyentes para llevar las buenas nuevas de salvación a todo el mundo, para la gloria de Dios.

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¿Qué creemos?

Las Escrituras

Las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento fueron dadas por inspiración de Dios y son el único estándar suficiente, seguro y autorizado de todo conocimiento, fe y obediencia que salvan.

DIOS

Hay un solo Dios, el Creador, Conservador y Gobernante de todas las cosas, que posee en Sí mismo y por Sí mismo toda perfección, siendo infinito en cada uno de Sus atributos; y a Él toda criatura le debe el más alto grado de amor, reverencia y obediencia.

La Trinidad

Hay un solo Dios, y Él se revela a nosotros como Padre, Hijo y Espíritu Santo, cada uno con distintas características personales, pero sin división en Su naturaleza, esencia o ser.

La Providencia

Dios, desde la eternidad, decreta o permite que acontezcan todas las cosas, y sostiene, dirige y gobierna perpetuamente todas las criaturas y todos los eventos sin ser de ninguna manera el autor o el aprobador del pecado, y sin destruir la responsabilidad personal de las criaturas inteligentes.

La Elección

La elección es la selección eterna de Dios de algunas personas para la vida eterna – no por algún mérito previsto en ellos, sino por la mera misericordia de Dios en Cristo – y por consecuencia de esta elección son llamados, regenerados, justificados, santificados y glorificados.

La Caída del Hombre

Dios originalmente creó al hombre a Su propia imagen, y libre de pecado; pero, por medio de la tentación de Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios y cayó de su santidad y justicia original; por lo cual su posteridad (es decir, descendientes) heredan la naturaleza corrupta y completamente opuesta a Dios y Su ley, están bajo condenación, y tan pronto como sean capaces de acción moral, llegan a ser transgresores verdaderos.

El Mediador

Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, es el único Salvador y Mediador designado divinamente entre Dios y el hombre. Habiendo tomado en Sí la naturaleza humana, pero sin pecado, Él cumplió con la Ley perfectamente, padeció y murió en la cruz por la salvación de pecadores. Fue sepultado, resucitó al tercer día, y ascendió a Su Padre, en cuya diestra vive para siempre para hacer intercesión por Su pueblo. Él es el único Mediador, Profeta, Sacerdote, Rey de Su Iglesia y Soberano del universo.

La Regeneración

La regeneración es una transformación del corazón, una obra del Espíritu Santo, quién da vida a los que están muertos en sus delitos y pecados, iluminando sus mentes espiritualmente para salvación con el fin de entender la Palabra de Dios, y renovando su naturaleza completa para que amen y practiquen la santidad. Es una obra solamente de la gracia gratuita y especial de Dios.

El Arrepentimiento

El arrepentimiento es una gracia evangélica, en el cual el Espíritu Santo hace consciente a una persona de la maldad multiforme de su pecado, para que se humille con tristeza piadosa, que deteste, y aborrezca el pecado y a sí mismo, con el propósito de caminar ante Dios de tal manera que le agrade en todas las cosas, en obediencia, justicia y santidad.

La Fe

La fe salvadora es la creencia, basada en la autoridad de Dios, de cualquier cosa que se revela en Su Palabra referente a Cristo; aceptándolo y reposando en Él solamente para la justificación y la vida eterna. Es el resultado de la obra del Espíritu Santo en el corazón, es acompañada por todos los otros frutos de la gracia salvadora, y lleva a una vida de santidad.

La Justificación

La justificación es la absolución misericordiosa y total de todo pecado por Dios de pecadores que creen en Cristo mediante el sacrificio satisfactorio que hizo Cristo en la cruz. En virtud de la obra de Cristo y por la fe en Él, el pecador es recibido como si fuera perfectamente justa, aunque no la es en su experiencia. No es dado por algo merecido ni hecho por ellos, sino por causa de la obediencia y satisfacción de Cristo; ellos reciben y reposan en Él y Su justicia por la fe y solamente por la fe aparte de las obras.

La Santificación

Aquellos que han sido regenerados también son santificados por medio de la Palabra y el Espíritu de Dios morando en ellos. Esta santificación es progresiva a través del suministro de fortaleza Divina, la cual todo santo busca obtener, buscando una vida celestial en obediencia de corazón a todos los mandamientos de Cristo.

La Perseverancia
de los Santos

Los que Dios ha aceptado en el Amado, y santificado por Su Espíritu, jamás caerán totalmente ni finalmente de su estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán hasta el final; y aunque pueden llegar a caer en el pecado por negligencia y tentación, contristando al Espíritu, impidiendo sus gracias y consuelos, trayendo reproche a la Iglesia y juicios temporales sobre ellos mismos, serán renovados nuevamente para el arrepentimiento y serán conservados por el poder de Dios mediante la fe que da salvación. Todo verdadero cristiano persevera en la fe hasta el final, y los que no perseveran y se apartan a la apostasía jamás fueron regenerados.

La Iglesia

El Señor Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia, la cual se compone de todos Sus discípulos verdaderos, y en Él está invertido supremamente todo poder para su gobierno. Según Su mandamiento, los cristianos han de formarse en iglesias locales; y a cada una de estas iglesias Él ha dado la autoridad necesaria para administrar el orden, la disciplina y la adoración que Él ha designado. Los oficiales regulares de la iglesia local son los pastores-ancianos y los diáconos.

El Bautismo

El bautismo es una ordenanza del Señor Jesús, obligatoria para todo creyente, donde es sumergido en agua en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, como un testimonio y señal de su comunión con la muerte y la resurrección de Cristo, el perdón de los pecados y de su entrega a Dios, para vivir y andar en vida nueva. El bautismo no salva, pero el creyente se bautiza para glorificar al Señor por medio de obediencia a Su mandato y para testificar de la salvación que ya ha recibido por la pura gracia y misericordia de Dios en Cristo.

La Cena del Señor

La Cena del Señor es una ordenanza de Jesucristo que ha de administrarse con pan sin levadura y el jugo de la vid, la cual han de celebrar Sus iglesias hasta el fin del mundo. No es en ningún sentido un sacrificio, sino que fue designado para conmemorar Su muerte, para confirmar la fe de los cristianos y para ser un vínculo, un compromiso y una renovación de su comunión con Él, y de su comunión con la iglesia, además de testificar de la anticipación del creyente en esperar la plena manifestación del Reino de Dios.

El Día del Señor

La Iglesia del Nuevo Testamento da el ejemplo de congregarse en el Día del Señor (es decir, el Domingo) para la lectura y enseñanza de la Palabra de Dios, la adoración, la oración la edificación y el ánimo mutuos – estimulándose unos a otros a amar y a las buenas obras. Es propio ver el Día del Señor como una celebración de la resurrección de Cristo y la redención de Su pueblo. Es un mandato de Dios que los creyentes se congreguen en el Día del Señor.

La Libertad de Conciencia

Sólo Dios es el Señor de la conciencia; y Él la ha dejado libre de las doctrinas y mandamientos de hombres que son contrarios a Su Palabra, o no tienen nada de Su contenido en ellas. Los magistrados civiles son colocados por Dios por lo que la sujeción de todas las cosas legales ordenados por ellos debe de ser efectuadas por nosotros en el Señor, no solamente por el castigo, sino también por motivos de conciencia.

La Resurrección

Los cuerpos de los hombres se convierten en polvo después de la muerte, pero sus espíritus regresan inmediatamente a Dios – los justos gozan de la presencia de su Señor en el cielo; los impíos son guardados bajo el castigo de la ira de Dios en el infierno. Después de la segunda venida del Señor Jesucristo, los espíritus serán reunidos a los cuerpos de todos los muertos, tanto de justos como de injustos, y todos serán corporalmente resucitados.

El Juicio

Dios ha designado un día en el cual Él juzgará al mundo por medio de Jesucristo, cuando le dará a cada persona conforme a sus obras. Después de la resurrección, los impíos recibirán la justa retribución de su maldad y serán echados al castigo de fuego eterno y los justos recibirán la recompensa de su labor por la gracia de Dios y entrarán en la vida eterna en la presencia de Dios y del Cordero para glorificar a Dios y gozar de Él para siempre.

Nuestros Distintivos

Adoración Pública

Adoración Pública

Durante el culto de adoración:

  • Oramos de manera corporativa (1 Ti. 2:1-2, 8, Hch. 2:42)

  • Ofrendamos como un acto de adoración (Hch. 2:42, 2 Co. 9:7)

  • Cantamos salmos, himnos y cánticos espirituales juntos (Ef. 5:18-19; Col. 3:16)

  • Escuchamos la Palabra de Dios mediante su lectura, enseñanza y predicación (2 Ti 4:1-2)

  • Celebramos frecuentemente la Cena del Señor (Mt. 28:19, 1 Co. 11:17-34)

  • Al finalizar el culto de adoración tenemos un tiempo de comunión con la iglesia, donde comemos juntos y buscamos estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras (He. 10:24-25)

Liderazgo

Creemos que el liderazgo de una iglesia local debe fundamentarse en principios bíblicos sólidos,
donde pastores y diáconos trabajan en estrecha colaboración para guiar a la congregación.

 

Los pastores, como predicadores y cuidadores espirituales, se encargan de enseñar la Palabra de Dios y proporcionar dirección pastoral, mientras los diáconos desempeñan un papel crucial en el servicio y la atención a las necesidades de la comunidad.

 

Su liderazgo refleja el ejemplo de Cristo, buscando siempre la gloria de Dios en todas sus acciones.

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Andrés Barrón Munzuri

Pastor

Por la gracia de Dios fue salvado a los 17 años. Comenzó a asistir fielmente a los cultos desde ese momento y pudo servir como maestro de niños y en la enseñanza a los jóvenes de la iglesia. Desde el 2016 inició su labor en la enseñanza y predicación en Comunidad Bíblica de la Gracia y otras iglesias hermanas. En el 2023 fue llamado como pastor para la iglesia. Está casado desde el 2016 con Alejandra Lozano y tiene dos hijos: Andrés Natanael y Mateo Santiago.

Nuestra Comunidad

Contacto

Comunidad

Bíblica
de la Gracia

Ciudad de México 

 

Luz Saviñón 1512,

Col. Narvarte Poniente.

Benito Juárez.

¡Gracias por tu mensaje!

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